martes 1 de mayo de 2007

Día del Ñiño

Indagando un poco sobre el modus-vivendi de nuestra sociedad sudcaliforniana, pude ver que la tradición del día del niño sigue siendo la msima desde que yo era un pequeño mozalbete que se comía un chocolate derretido, bajo el sol de agosto como a las 4 de la tarde, descalzo, en pura truza y con el sello de fuera, mientras la fusión de chocolate y mocos invadía mi rostro que contrastaba con la singular marca de las lagrimas que habían corrido por mis mejillas dejando un zurco palido en mi rostro ocre por la tierra. ¡Ah... que tiempos aquellos!, los cuales no se han perdido para nada y se conservan todavía intactos.

Pude observar a la clasica ama de casa abnegada, subyugada por los quehaceres del hogar llevando de la mano a su pequeño principe, la fuente de sus alegrías, revolcandose en el piso del Dorian´s quien, por ser día del niño, pedía inexpugnablemente su juguete, resonando su agudo alardio por todo el departamento de niños, seguido por el ya esperado manazo de la madre, haciendo aún más extenuante el alarido del infante, el cuál, fué conducido a rastras hasta la puerta del lugar ante la mirada fija de algunos compradores, que para sí se exclaman en silencio: ¡Pichi vieeeeeja... pá que le pega al ñiño!, ¡Nombre, si juera mi pleeebe...!

¡Feliz Día del Niño!